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Colección Voces que dejan Huellas
Francisco Brines

Antología personal
voz del Autor
Editado por Visor libros
De Viva Voz, 35
2012

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Oír el disco completo

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Junto a la mesa se ha quedado solo ... x
La perversión de la mirada x
Muros de Arezzo x
Alocución pagana x
Ante el jardín nublado x
La rosa de las noches x
El usurpado x
Los veranos x
Desde Basai y el Mar de Oliva x
Apuntes de viaje x
El teléfono negro x
La última costa x
Mis dos realidades x
El porqué de las palabras x
El oscuro oye cantar la luz x
Luzbel, el ángel x
Mis tres fauces x
Donde muere la muerte x
El poema x


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La voz de
Francisco Brines

11 de abril de 2012

Poesía en la Residencia - 17 -
La Residencia de estudiantes
2012


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Oír el disco completo

Introducción x
De "Las brasas", un poema x
De "Las brasas", otro poema x
De "Materia narrativa inexacta" La muerte de Sócrates x
De "Palabras a la oscuridad" Oscureciendo el bosque x
Mere Road x
Causa del amor x
De "Aún no" La espera x
De "Aún no" Sueño poderoso x
De "Insistencias en Luzbel" Oyendo el humo x
De "Insistencias en Luzbel" Los sinónimos x
De "Insistencias en Luzbel" Los placeres inferiores x
De "Insistencias en Luzbel" Aquél verano de mi juventud x
De "El otoño de las rosas" El otoño de las rosas x
De "El otoño de las rosas" El usurpado x
De "El otoño de las rosas" Los veranos x
Desde Bassai y el Mar de Oliva x
Viaje por el Nilo x
El encuentro x
Ultima declaración de amor x
El teléfono negro x
La última costa x
Trastorno en la mañana x
Luzbel el ángel x
Mis tres fauces x
Donde muere la muerte x
El vaso quebrado x


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x La mano del poeta
(Cernuda)

por Francisco Brines

La mano del poeta (Cernuda)
A Claudio y Clara
(En viaje a Cambridge)

Te contemplábamos de lejos, la lucha desigual,
y tú de pie;
la injusticia del hombre, las gigantes pasiones de tu espíritu,
y tú de pie;
la vejez que iba entrando en tu cansancio, y con perfidia
te tiñó el cabello,
y tú de pie;
sosteniendo las piernas con las manos,
pero de pie,
con tu sola defensa: tu desdeñoso gesto, tu soberano orgullo
Y era tu espíritu el más débil,
pues tu apetencia de la vida era la más intensa;
advirtieron tu voz, cuando nacía
como el sonido que dejaba al aire
desvanecido por su ligereza;
en el oído de los hombres, tu voz sonaba ahora
con sonido de sombra perdurable.
Y aquí está tu valor, y aquí el fracaso,
pues tú amabas la vida, de tal modo la amaste
que no hubo queja en ti contra el misterio nunca.
Y a pesar del dolor y la amargura del alentar humano
defendiste la vida con amor,
y con amor la muerte:
aceptaste un destino rencoroso.

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textos de sus poemas

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