Colección Voces que dejan Huellas
José Emilio Pacheco

"Hay otra realidad llamada ficción"

Poema Gota De Lluvia

Una gota de lluvia
temblaba en la enredadera.
Toda la noche
estaba en esa humedad sombría
que de repente
iluminó la luna.

voz del Autor
Voz Viva de México, vv-48
Editado por la UNAM
1976

"espere un momento a que se carguen todos los audios"

Título
Oír la Cara A completa

De "Los elementos de la noche"
     La enredadera   
De "Algún tiempo a esta parte"
     I, II, III, IV, V   
De "Inscripciones"
     I, II, III, IV, V, VI   
De "El reposo del fuego"
     I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII   
De "No me preguntes como pasa el tiempo"
     Homenaje a la cursilería   
     Alta traición   
     Aceleración de la historia   
     Envidiosos   
     Crónica de Indias   
     Vanagloria o alabanza en boca propia   
     El emperador de los cadáveres   
     Autoanálisis   
     Statu quo   
     Those were the days   
     Kristiansand   
     Turner´s lanscape   
     Pompeya   
     Conversación romana   
     Dificultades para decir la verdad   
     Mejor que el vino   


Oír la Cara B completa

     Discurso sobre los cangrejos   
     El espejo de los enigmas: los monos   
     Tratado de la desesperación: los peces   
     Indagación en torno del murciélago   
     Mosquitos   
     Los grillos (defensa e ilustración de la poesía)   
     Biología del halcón   
     Album de zoología   
     Escorpiones   
De "Irás y no volverás"
     Idilio   
     The dream is over - I,II,III,IV   
     Moralidades legendarias   
     Fisiología de la babosa   
     Veracruz   
     Siempre Heráclito   
     Stanley Park (Vancouver)   
     Contra la Kodak   
     Parque España   
     Tarde otoñal en una vieja casa de campo   
     Le nouvel mythe de Sisyphe   
     Para quién vive entre murallas y guardias   
     Antipostal de Río de Janeiro   
     La lluvia en Copacabana   
     Oda   
     Enigmas   
     Hoy   
     Clínica de belleza   
     Introducción al psicoanálisis   
     Homenaje a la evolución   
     Contra los recitales   
     Birds in the night   
     De sobremesa, a solas, leo a Vallejo   
     Escrito con tinta roja   
     Ramón López Velarde camina por Chapultepec   



José Emilio Pacheco

Selección de poemas

voz del Autor
Editado por el Colegio Nacional
y la UNAM
1996


Oír el disco completo
Título
      Horas altas   
      El mar sigue adelante   
      Las perfecciones naturales   
      Un poeta novohispano   
      Noche y nieve   
      El fuego   
      Homenaje   
      Nupcias   
      Obras maestras   
      Transmutaciones   
      Proverbio árabe   
      El pulpo   
      Inmortalidad del cangrejo   
      La granada   
      La ·y·   
      Ecuación de primer grado   
      Las ruinas de México   
      Lamentaciones   
      Alabanzas   
      Caracol   
      Altar barroco   
      DE ·Las batallas en el desierto·   
      DE Morirás lejos   



José Emilio Pacheco

Tarde o temprano


voz del Autor
Editado por el FCE, Entre Voces
2005


Oír el disco completo
Título
      El domador   
     Astillas   
      Prehistoria   
      Fisura   
      Los desairados   
      Alba   
      Cirios   
      El cardo   
      La gota   
      Anversidad   
      El erizo   
      Un dibujo de octubre   
      Cigarras   
      La barranca del muerto   
      Culebrón   
      La araña de Holiday House Motel   
      Las flores del mal   
      Cuento de espantos   
      Dos poemas con reloj   
      La señora V   
      Siglo   
      Nuevo día   
      Imagen   
      Arbol   
      Mañana   
      Telaraña   
      Tres nocturnos de la selva en la ciudad   
      Ulan Bator   
      El libro de los muertos   
      Unidad   
      La bestia inmunda   
      Gotera   
      Demolición   
      Defensa de la Ñ   
      Lección de estilo   
      Esclavos   
      Declaración del atrapado   
      Epocas   
      La lengua de las cosas   
      Comerse el mundo   



José Emilio Pacheco

The world´s great poets
Reading at the
Festival of the two worlds
Spoleto, Italia
Volumen II, voz del Autor

1969


Oír el disco completo
Título
     Brusco olor del azufre   
     Noche de México   
     Descripción de un naufragio en ultramar   



Hay otra realidad llamada ficción
José Emilio Pacheco
Premio Cervantes 2010
Texto íntegro del discurso pronunciado por el escritor mexicano José Emilio Pacheco al recibir el Premio Cervantes en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares el 23 de abril de 2010.

Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señora Ministra de Cultura, Señor Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, Señora Presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y para las Artes de México, Presidenta de la Comunidad de Madrid, Sr. Alcalde de esta ciudad, autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, amigas, amigos, señores y señoras. 1947 es una fecha tan lejana como 1547. Ambas se han hundido en la sombra eterna y son irrecuperables. Tal vez la memoria inventa lo que evoca y la imaginación ilumina la densa cotidianeidad. Sin embargo, del mismo modo que para nosotros serán siempre gigantes los molinos de viento que acababan de instalarse en 1585 y eran la modernidad anterior a la invención de esta palabra, en algún plano es real otra experiencia: la de un niño que una mañana de Ciudad de México va con toda su escuela al Palacio de Bellas Artes y asiste asombrado a una representación del libro convertido en espectáculo. Salvador Novo adapta y dirige la obra con música de un mexicano, Carlos Chávez, y un español, Jesús Bal y Gal. Novo pertenece al Grupo de Contemporáneos, equivalente exacto del Grupo de 1927 en España. Mucho tiempo después sabré que Novo había conseguido que en julio de 1936 su amigo Federico García Lorca estuviera precisamente en ese Palacio de Bellas Artes para presenciar el estreno mexicano de Bodas de Sangre interpretada por Margarita Xirgu. A telón cerrado aparece el historiador árabe Cide Hamete Benengeli a quien Cervantes atribuye la novela. Cide Hamete Benengeli ha decidido abreviar la historia para que los niños de México puedan conocerla. La cortina se abre. De la oscuridad surge la venta que es un castillo para Don Quijote. Quiere ser armado caballero a fin de que pueda ofrecer sus hazañas a la sin par Dulcinea del Toboso, la mujer más bella del mundo. Dos horas después termina la obra. Desciende de los aires Clavileño que en esta representación es un pegaso. Don Quijote y Sancho montan en él y se elevan aunque no desaparecen. El Caballero de la Triste Figura se despide: "No he muerto ni moriré nunca. Mi brazo fuerte está y estará siempre dispuesto a defender a los débiles y a socorrer a los necesitados". En aquella mañana tan remota descubro que hay otra realidad llamada ficción. Me es revelado también que mi habla de todos los días, la lengua en que nací y constituye mi única riqueza, puede ser para quien sepa emplearla algo semejante a la música del espectáculo, los colores de la ropa y de las casas que iluminan el escenario. La historia del Quijote tiene el don de volar como aquel Clavileño. Sin saberlo, he entrado en lo que Carlos Fuentes define como el territorio de La Mancha. Ya nunca voy a abandonarlo. Leo más tarde versiones infantiles del gran libro y encuentro que los demás leen otra historia. Para mí el Quijote no es cosa de risa. Me parece muy triste cuanto le sucede. Nadie puede sacarme de esta visión doliente. En la mínima historia inconclusa de mi trato con la novela admirable hay a lo largo de tantos años muchos episodios que no describiré. Adolescente, me frustra no poder seguir de corrido la fascinación del relato: se opone lo que George Steiner designó como el aparato ortopédico de las notas. Me duele que las obras eternas no lo sean tanto porque el idioma cambia todos los días y con él se alteran los sentidos de las palabras. También me asombra que necesiten nota al pie términos familiares en el español de México, al menos en el México de aquellos años remotos: "de bulto" como las estatuillas de los santos que teníamos en casa; "el Malo", el demonio"; "pelillos a la mar", olvido de las ofensas; "curioso", inteligente. Y tantas otras: "escarmenar", "bastimento",  "cada y cuando". Ignoro si podría demostrase que el primer ejemplar del Quijote llegó a México en el equipaje de Mateo Alemán y en el mismo 1506 de su publicación . El autor del Guzmán de Alfarache había nacido en 1547 como Cervantes y estuvo en aquella Nueva España que don Miguel nunca alcanzó. Tal vez el gran cervantista mexicano de hace un siglo, Francisco A. de Icaza, hubiera rechazado como una más de las 'Supercherías y errores cervantinos', que es el título de la obra de Icaza, esta atribución que me seduce. Por lo pronto me permite evocar en este recinto sagrado a Icaza, el mexicano de España y el español de México, a quien no se recuerda en ninguna de sus dos patrias. En todo caso sobrevive en el poema que le dedicó su amigo Antonio Machado: "No es profesor de energía/Francisco A. de Icaza, sino de melancolía". Y en la inscripción que leen todos los visitantes de la Alhambra. Otra leyenda atribuye su inspiración al mismo mendigo de quien habló también Ángel Ganivet: "Dale limosna, mujer/ pues no hay en la vida nada/como la pena de ser/ciego en Granada". Como todo, Internet es al mismo tiempo la cámara de los horrores y el Retablo de las Maravillas. No me dejará mentir la Red si les digo que el 30 de noviembre de 2009, en una rueda de prensa en la Feria del Libro de Guadalajara me preguntaron, con motivo del Premio Reina Sofía, si con él yo estaba en camino del Premio Cervantes. "Para nada", contesté. "Lo veo muy lejano. Nunca lo voy a ganar". Al amanecer del lunes 30 la voz de la Señora Ministra de Cultura, Doña Ángeles González Sinde, me dio la noticia y me hundió en una irrealidad quijotesca de la que aún no despierto. Por aturdimiento, no por ingratitud, apenas en este día doy gracias al jurado por su generosidad al privilegiarme cuando apenas soy uno más entre los escritores de este idioma y hay tantas y tantos dignos con mucha mayor justificación que yo de estar ahora ante ustedes. Para volver al plano de la realidad irreal o de la irrealidad real en que los personajes del Quijote pueden ser al mismo tiempo lectores del Quijote,  me gustaría que el Premio Cervantes hubiera sido para Cervantes. Cómo hubiera aliviado sus últimos años el recibirlo. Se sabe que el inmenso éxito de su libro en poco o nada remedió su penuria. Cómo nos duele verlo o ver a su rival Lope de Vega humillándose ante los duques, condes y marqueses. La situación sólo ha cambiado de nombres. Casi todos los escritores somos, a querer o no, miembros de una orden mendicante. No es culpa de nuestra vileza esencial sino de un acontecimiento ya bimilenario que tiende a agudizarse en la era electrónica. En la Roma de Augusto quedó establecido el mercado del libro. A cada uno de sus integrantes -proveedores de tablillas de cera, papiros, pergaminos; copistas, editores, libreros- le fue asignado un pago o un medio de obtener ganancias. El único excluido fue el autor sin el cual nada de los demás existiría. Cervantes resultó la víctima ejemplar de este orden injusto. No hay en la literatura española una vida más llena de humillaciones y fracasos. Se dirá que gracias a esto hizo su obra maestra. El Quijote es muchas cosas pero es también la venganza contra todo lo que Cervantes sufrió hasta el último día de su existencia. Si recurrimos a las comparaciones con la historia que vivió y padeció Cervantes, diremos que primero tuvo su derrota de la Armada Invencible y después, extracronológicamente, su gran victoria de Lepanto: El Quijote es la más alta ocasión que han visto los siglos de la lengua española. Nada de lo que ocurre en este cruel 2010 -de los terremotos a la nube de ceniza, de la miseria creciente a la inusitada violencia que devasta a países como México- era previsible al comenzar el año. Todo cambia día a día, todo se corrompe, todo se destruye. Sin embargo en medio de la catástrofe, al centro del horror que nos cerca por todas partes, siguen en pie, y hoy como nunca son capaces de darnos respuestas, el misterio y la gloria del Quijote. Muchas gracias.