GODSA
Colección Voces que dejan Huellas


José Emilio Pacheco

"Hay otra realidad llamada ficción"

Poema Gota De Lluvia

Una gota de lluvia
temblaba en la enredadera.
Toda la noche
estaba en esa humedad sombría
que de repente
iluminó la luna.

voz del Autor
Voz Viva de México, vv-48
Editado por la UNAM
José Emilio Pacheco


José Emilio Pacheco
Título

LADO A
De "Los elementos de la noche"
   La enredadera
De "Algún tiempo a esta parte"
   I, II, III, IV, V
De "Inscripciones"
   I, II, III, IV, V, VI
De "El reposo del fuego"
   I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII
De "No me preguntes como pasa el tiempo"
   Homenaje a la cursilería
   Alta traición
   Aceleración de la historia
   Envidiosos
   Crónica de Indias
   Vanagloria o alabanza en boca propia
   El emperador de los cadáveres
   Autoanálisis
   Statu quo
   Those were the days
   Kristiansand
   Turner´s lanscape
   Pompeya
   Conversación romana
   Dificultades para decir la verdad
   Mejor que el vino

LADO B
   Discurso sobre los cangrejos
   El espejo de los enigmas: los monos
   Tratado de la desesperación: los peces
   Indagación en torno del murciélago
   Mosquitos
   Los grillos (defensa e ilustración de la poesía)
   Biología del halcón
   Album de zoología
   Escorpiones
De "Irás y no volverás"
   Idilio
   The dream is over - I,II,III,IV
   Moralidades legendarias
   Fisiología de la babosa
   Veracruz
   Siempre Heráclito
   Stanley Park (Vancouver)
   Contra la Kodak
   Parque España
   Tarde otoñal en una vieja casa de campo
   Le nouvel mythe de Sisyphe
   Para quién vive entre murallas y guardias
   Antipostal de Río de Janeiro
   La lluvia en Copacabana
   Oda
   Enigmas
   Hoy
   Clínica de belleza
   Introducción al psicoanálisis
   Homenaje a la evolución
   Contra los recitales
   Birds in the night
   De sobremesa, a solas, leo a Vallejo
   Escrito con tinta roja
   Ramón López Velarde camina por Chapultepec


GODSA


Selección de poesía

nueva selección


voz del Autor
Editado por el Colegio Nacional
y la UNAM
José Emilio Pacheco
Título

Horas altas

El mar sigue adelante

Las perfecciones naturales

Un poeta novohispano

Noche y nieve

El fuego

Homenaje

Nupcias

Obras maestras

Transmutaciones

Provebio árabe

El pulpo

Inmortalidad del cangrejo

La granada

La ·y·

Ecuación de primer grado

Las ruinas de México

Lamentaciones

Alabanzas

Caracol

Altar barroco

DE ·Las batallas en el desierto·

DE Mórirás lejos


GODSA


Tarde o temprano


voz del Autor
Editado por el FCE, Entre Voces
José Emilio Pacheco
Título

El domador

Astillas

Prehistoria

Fisura

Los desairados

Alba

Cirios

El cardo

La gota

Anversidad

El erizo

Un dibujo de octubre

Cigarras

La barranca del muerto

Culebrón

La araña de Holiday House Motel

Las flores del mal

Cuento de espantos

Dos poemas con reloj

La señora V

Siglo

Nuevo día

Imagen

Arbol

Mañana

Telaraña

Tres nocturnos de la selva en la ciudad

Ulan Bator

El libro de los muertos

Unidad

La bestia inmunda

Gotera

Demolición

Defensa de la Ñ

Lección de estilo

Esclavos

Declaración del atrapado

Epocas

La lengua de las cosas

Comerse el mundo


GODSA


José Emilio Pacheco

The world´s great poets
Reading at the
Festival of the two worlds
Spoleto, Italia
Volumen II, voz del Autor Spoleto
José Emilio Pacheco

Lectura completa

Título

Brusco olor del azufre

Noche de México

Descripción de un naufragio en ultramar


GODSA


Hay otra realidad llamada ficción
José Emilio Pacheco
Premio Cervantes 2010
Texto íntegro del discurso pronunciado por el escritor mexicano José Emilio Pacheco al recibir el Premio Cervantes en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares el 23 de abril de 2010.

Majestades, Señor Presidente del Gobierno, Señora Ministra de Cultura, Señor Rector de la Universidad de Alcalá de Henares, Señora Presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y para las Artes de México, Presidenta de la Comunidad de Madrid, Sr. Alcalde de esta ciudad, autoridades estatales, autonómicas, locales y académicas, amigas, amigos, señores y señoras. 1947 es una fecha tan lejana como 1547. Ambas se han hundido en la sombra eterna y son irrecuperables. Tal vez la memoria inventa lo que evoca y la imaginación ilumina la densa cotidianeidad. Sin embargo, del mismo modo que para nosotros serán siempre gigantes los molinos de viento que acababan de instalarse en 1585 y eran la modernidad anterior a la invención de esta palabra, en algún plano es real otra experiencia: la de un niño que una mañana de Ciudad de México va con toda su escuela al Palacio de Bellas Artes y asiste asombrado a una representación del libro convertido en espectáculo. Salvador Novo adapta y dirige la obra con música de un mexicano, Carlos Chávez, y un español, Jesús Bal y Gal. Novo pertenece al Grupo de Contemporáneos, equivalente exacto del Grupo de 1927 en España. Mucho tiempo después sabré que Novo había conseguido que en julio de 1936 su amigo Federico García Lorca estuviera precisamente en ese Palacio de Bellas Artes para presenciar el estreno mexicano de Bodas de Sangre interpretada por Margarita Xirgu. A telón cerrado aparece el historiador árabe Cide Hamete Benengeli a quien Cervantes atribuye la novela. Cide Hamete Benengeli ha decidido abreviar la historia para que los niños de México puedan conocerla. La cortina se abre. De la oscuridad surge la venta que es un castillo para Don Quijote. Quiere ser armado caballero a fin de que pueda ofrecer sus hazañas a la sin par Dulcinea del Toboso, la mujer más bella del mundo. Dos horas después termina la obra. Desciende de los aires Clavileño que en esta representación es un pegaso. Don Quijote y Sancho montan en él y se elevan aunque no desaparecen. El Caballero de la Triste Figura se despide: "No he muerto ni moriré nunca. Mi brazo fuerte está y estará siempre dispuesto a defender a los débiles y a socorrer a los necesitados". En aquella mañana tan remota descubro que hay otra realidad llamada ficción. Me es revelado también que mi habla de todos los días, la lengua en que nací y constituye mi única riqueza, puede ser para quien sepa emplearla algo semejante a la música del espectáculo, los colores de la ropa y de las casas que iluminan el escenario. La historia del Quijote tiene el don de volar como aquel Clavileño. Sin saberlo, he entrado en lo que Carlos Fuentes define como el territorio de La Mancha. Ya nunca voy a abandonarlo. Leo más tarde versiones infantiles del gran libro y encuentro que los demás leen otra historia. Para mí el Quijote no es cosa de risa. Me parece muy triste cuanto le sucede. Nadie puede sacarme de esta visión doliente. En la mínima historia inconclusa de mi trato con la novela admirable hay a lo largo de tantos años muchos episodios que no describiré. Adolescente, me frustra no poder seguir de corrido la fascinación del relato: se opone lo que George Steiner designó como el aparato ortopédico de las notas. Me duele que las obras eternas no lo sean tanto porque el idioma cambia todos los días y con él se alteran los sentidos de las palabras. También me asombra que necesiten nota al pie términos familiares en el español de México, al menos en el México de aquellos años remotos: "de bulto" como las estatuillas de los santos que teníamos en casa; "el Malo", el demonio"; "pelillos a la mar", olvido de las ofensas; "curioso", inteligente. Y tantas otras: "escarmenar", "bastimento",  "cada y cuando". Ignoro si podría demostrase que el primer ejemplar del Quijote llegó a México en el equipaje de Mateo Alemán y en el mismo 1506 de su publicación . El autor del Guzmán de Alfarache había nacido en 1547 como Cervantes y estuvo en aquella Nueva España que don Miguel nunca alcanzó. Tal vez el gran cervantista mexicano de hace un siglo, Francisco A. de Icaza, hubiera rechazado como una más de las 'Supercherías y errores cervantinos', que es el título de la obra de Icaza, esta atribución que me seduce. Por lo pronto me permite evocar en este recinto sagrado a Icaza, el mexicano de España y el español de México, a quien no se recuerda en ninguna de sus dos patrias. En todo caso sobrevive en el poema que le dedicó su amigo Antonio Machado: "No es profesor de energía/Francisco A. de Icaza, sino de melancolía". Y en la inscripción que leen todos los visitantes de la Alhambra. Otra leyenda atribuye su inspiración al mismo mendigo de quien habló también Ángel Ganivet: "Dale limosna, mujer/ pues no hay en la vida nada/como la pena de ser/ciego en Granada". Como todo, Internet es al mismo tiempo la cámara de los horrores y el Retablo de las Maravillas. No me dejará mentir la Red si les digo que el 30 de noviembre de 2009, en una rueda de prensa en la Feria del Libro de Guadalajara me preguntaron, con motivo del Premio Reina Sofía, si con él yo estaba en camino del Premio Cervantes. "Para nada", contesté. "Lo veo muy lejano. Nunca lo voy a ganar". Al amanecer del lunes 30 la voz de la Señora Ministra de Cultura, Doña Ángeles González Sinde, me dio la noticia y me hundió en una irrealidad quijotesca de la que aún no despierto. Por aturdimiento, no por ingratitud, apenas en este día doy gracias al jurado por su generosidad al privilegiarme cuando apenas soy uno más entre los escritores de este idioma y hay tantas y tantos dignos con mucha mayor justificación que yo de estar ahora ante ustedes. Para volver al plano de la realidad irreal o de la irrealidad real en que los personajes del Quijote pueden ser al mismo tiempo lectores del Quijote,  me gustaría que el Premio Cervantes hubiera sido para Cervantes. Cómo hubiera aliviado sus últimos años el recibirlo. Se sabe que el inmenso éxito de su libro en poco o nada remedió su penuria. Cómo nos duele verlo o ver a su rival Lope de Vega humillándose ante los duques, condes y marqueses. La situación sólo ha cambiado de nombres. Casi todos los escritores somos, a querer o no, miembros de una orden mendicante. No es culpa de nuestra vileza esencial sino de un acontecimiento ya bimilenario que tiende a agudizarse en la era electrónica. En la Roma de Augusto quedó establecido el mercado del libro. A cada uno de sus integrantes -proveedores de tablillas de cera, papiros, pergaminos; copistas, editores, libreros- le fue asignado un pago o un medio de obtener ganancias. El único excluido fue el autor sin el cual nada de los demás existiría. Cervantes resultó la víctima ejemplar de este orden injusto. No hay en la literatura española una vida más llena de humillaciones y fracasos. Se dirá que gracias a esto hizo su obra maestra. El Quijote es muchas cosas pero es también la venganza contra todo lo que Cervantes sufrió hasta el último día de su existencia. Si recurrimos a las comparaciones con la historia que vivió y padeció Cervantes, diremos que primero tuvo su derrota de la Armada Invencible y después, extracronológicamente, su gran victoria de Lepanto: El Quijote es la más alta ocasión que han visto los siglos de la lengua española. Nada de lo que ocurre en este cruel 2010 -de los terremotos a la nube de ceniza, de la miseria creciente a la inusitada violencia que devasta a países como México- era previsible al comenzar el año. Todo cambia día a día, todo se corrompe, todo se destruye. Sin embargo en medio de la catástrofe, al centro del horror que nos cerca por todas partes, siguen en pie, y hoy como nunca son capaces de darnos respuestas, el misterio y la gloria del Quijote. Muchas gracias.


GODSA